Haaland se come a Brasil
Ginga Bonito
De menos a más, a la Canarinha le costó encontrarse. No se había cumplido ni el minuto de partido cuando Berg, en una pared con Sorloth, abrió el marcador con un gol anulado. Susto de muerte. Brasil, tras ello, reaccionó. Porque a la jugada posterior Cunha cayó en el área en un penalti claro que el VAR corrigió justamente al árbitro, para el error de Guimarães desde los once metros.
Brasil despertó. La sala de máquinas carburaba, con un Casemiro distribuyendo y robando como en sus mejores años en el Madrid, Bruno Guimarães descolgándose al ataque, Martinelli entre líneas, reconvertido a volante, y un Vinicius incisivo por la izquierda. Suya era la labor de liderar a la Canarinha y cogió el casco vikingo por los cuernos. Decían que Brasil no era Brasil, que la magia dejó de existir en el país del jogo bonito, pero porque no tenían a Carletto en el banquillo.
Porque su gran acierto ha sido liberar a Vinicius. Primera parte redonda, pero tanto el gol como la asistenia se le resistieron. Ya fuera con un centro de tres dedos o robando en el área la billetera a Odegaard, no pudo batir a Nyland. Entre ocasión y ocasión, Noruega sorprendía con contras vertiginosas. Brasil, notable en ataque y suficiente atrás. Haaland estaba en letargo. Lo más interesante, su pique personal con Gabriel Magalhães. Se conocen de la Premier, se buscan y se fastidian entre ellos. De menos a más, desatados en ataque, Brasil volvió a ser Brasil. En su partido más exigente, plantó clara.
Sayonara, Neymar
La Canarinha tiene un problema, y gordo: le cuesta meterse en los partidos. El complementario tuvo el mismo guion que el primer acto; de menos a más, Ancelotti tuvo que asca la carta Endrick para explota el partido. En su primer contacto con el balón tuvo la más clara del partido. A pase entre líneas de Vini, se quedó solo ante Nyland en el mano a mano, pero falló en la definición.
Como en un partido de tenis, los golpes se pasaban de lado a lado. Del tiro de Rayan, una de las apuestas personales de Carletto, a la parada antológica de Alisson y el remate fallado de Haaland a centro de Ajer. Un espectáculo digno de un Mundial, pero el gol se hizo de rogar. Tanto, que a Brasil no le quedó otra que tirar de nostalgia para exprimir el último fútbol de Neymar de sus botas.
Fue entrar el diez y el equipo caerse como un castillo de naipes. El “puede jugar 90 minutos” quedó en evidencia. Jugó Brasil con uno menos y terminó pagándolo. El destino juguetón quiso que a diez del final llegara la tragedia. A centro de Schjelderup, Haaland destapó el corcho de los cuartos. Brasil no perdió la esperanza y Noruega pecó de novato, con Nyland volviendo a intervenir. Pero Haaland, ya en el último minuto, mató el partido. Neymar recortó distancia en el tiempo de descuento de penalti, pero ya era tarde. Haaland volvió a aparecer. No hay quien le pare.
FUENTE: https://as.com/futbol/mundial/haaland-se-come-a-brasil-f202607-n/
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