Francia abre una caja fuerte
Visto el uranio enriquecido de Francia, Alfaro mandó a Paraguay a las barricadas: tres centrales, más sus laterales de cabecera, y cinco centrocampistas por delante. Un muro sobre otro y ningún delantero puro. Había probado con tres en los cuatro partidos anteriores y en este dejó fuera a los tres para mandar de explorador a Enciso. En definitiva, todos al refugio nuclear con el único objetivo que lo único que pasara fuera el tiempo.
Así, Francia se vio en el trance de masticar tornillos, de moverse en torno a un área donde no cabía un alma. Un partido en 20 metros con una altísima densidad de población. Lo probó todo: extremar a los laterales, cambiar los papeles Dembélé-Olise, agentes dobles entre la banda y la mediapunta, sacar de aquel zarzal a Mbappé, meter centros al área. Nada parecía efectivo. La clave de la caja fuerte parecía indescifrable. Sufría más la selección de Deschamps que Paraguay, acostumbrado al hormigón. En el pobre informe francés antes del descanso figuraban tres tiros lejanos de Koné, Rabiot y Koundé y un cabezazo al aire de Mbappé.
El error de Diego Gómez
El partido giró poco en la segunda parte. Si acaso Francia se aplicó algo más en el primer toque, ganzúa para cerrojos como este. También afinó la puntería Koné, que obligó al gigante Gill a la parada del partido, alargándose hasta la escuadra a mano cambiada. En cualquier caso, Paraguay seguía sin morder el anzuelo. No toleraba una contra, no dejaba un milímetro de territorio sin ocupar mientras iba perdiendo futbolistas por quebrantos musculares.
El plan lo rompió Diego Gómez con un penalti innecesario de VAR a Doué que transformó Mbappé para seguir la caza de Messi. Solo entonces Alfaro metió atacantes (Mauricio, Ávalos) sin otra esperanza que saliera su número en el balón parado. No lo toleró Francia, que acabó resolviendo el jeroglífico.
FUENTE: https://as.com/futbol/mundial/francia-abre-una-caja-fuerte-f202607-n/
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