Ante la propuesta noruega, a Inglaterra no le quedaba otro remedio que tener la pelota, tocarla y tocarla, pero eso no es algo muy inglés y, por tanto, no les lucía aquello del sobeteo de la pelota sin más. No es el estilo ese de Premier de darle velocidad a la pelota. Noruega tampoco daba opción a ello, pero lo que no se esperaban los de Tuchel era que el remate con la zurda desde la izquierda, al más puro estilo Roberto Carlos, de Schjelderup acabara dentro de la portería de Pickford.
El gol mandó a la lona a Inglaterra, que durante los cinco minutos siguientes vieron como los noruegos tuvieron hasta tres llegadas para abrir brecha definitiva o casi. Primero Odegaard, después Sorloth y luego una contra pésimamente ejecutada por el rojiblanco, pudieron resultar letales para el futuro de Inglaterra en el Mundial.
En el fútbol, como en la vida, hay que aprovechar las oportunidades y se pasó de la posible sentencia de Noruega, a la aparición estelar de Bellingham, bien asistido por Gordon (tiene buena pinta), para firmar su quinto gol, perdón golazo de la Copa del Mundo. Dos toques y su potente zancada sirvieron para dejar atrás a los dos centrales nórdicos y batir a Nyland. Fue en el primero de añadido, pero dos después fue Kane el que marcó en fuera de juego. La que besaba la lona en estos momentos era Noruega. Treinta y cinco minutos de nada y diez de exceso. Fútbol.
Bellingham vuela. Vuelve a ser ese purasangre que llegó al Real Madrid potente, veloz y con el gol metido entre ceja y ceja, pero sobre todo con esa capacidad de ejercer de líder y de sacar a su equipo de un momento tan crítico como el que vivió tras el gol del jugador del Benfica. Se siente importante y feliz jugando por detrás de Kane.
No era momento para el descanso debieron al ver a su selección volcada en el tiempo de añadido. Pocas veces cuatro minutos dieron para tanto, pero sobre todo por la sensación de vuelco completo del paisaje del partido.
A diferencia de la primera mitad y pese a que Tuchel metió a Saka y Eze, Noruega salió más decidida con Sorloth y Haaland marcando la diferencia y metiendo a Inglaterra en su área por aplastamiento, llegando a marcar Heggen tras un córner precedido de un empujón absurdo de Haaland, falta que al contrario no hubiera sido penalti nunca. Como la acción ocurrió antes de lanzarse el saque de esquina se tuvo que repetir todo desde el punto de partida.
Noruega fue la que siguió persiguiendo el sueño de la semifinal, más presencia, dominio y hasta un remate al larguero de Ajer a quince minutos. Todo era rojo noruego y más con la entrada de Bobb y Nusa. Solo Saka (incomprensible su suplencia) se atrevió a superar a la defensa noruega, especialmente con un pase de la muerte que Aursnes evitó que fuera de despedida mundialista para su selección.
Como sucedió durante los noventa minutos anteriores, el choque fue de contrastes y de golpes de efecto. La prórroga apareció siendo territorio inglés con Saka de agitador y Bellingham para sentenciar. Demasiado castigo para una Noruega que se quejó en el 1-1 de un balón que pareció dar en el cable de la cámara de televisión, aunque FIFA lo desmintió gracias a los sensores del balón. Los nórdicos volvían al Mundial 28 años después y merecieron más, incluso en la prórroga, tanto es así que Tuchel tuvo que tirar de su torre de dos metros, Burn para frenar los ataques nórdicos encabezados por Bobb y Nusa y, sorprendentemente, sin Haaland en la segunda parte del añadido .
FUENTE: https://as.com/futbol/mundial/ni-haaland-puede-frenar-a-un-bellingham-que-apunta-a-balon-de-oro-f202607-n/
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