Mucha Araña, mucho VAR
Tiene siete vidas Argentina, tiene un VAR que siempre lo auxilia, cuenta con una leyenda como Messi y ahora también con la Araña, que llevaba tiempo sin picar y que apareció cuando más se le necesitaba. Un golazo de Julián Alvarez, una rosca diabólica que se coló en la escuadra, salvó de los penaltis a la campeona y le dio un pase a semifinales que le medirá a Inglaterra, ni más ni menos. Tuvo de todo el partido: polémica, tensión y un desenlace en la prórroga del que volvió a salir airosa la Albiceleste.
Argentina vivió un partido completamente distinto a los anteriores. El gol de Mac Allister en un córner le allanó el camino y le permitió jugar con el oficio que tanto derrocha. Tiene tantas pieles este equipo que en una semana es capaz de mutar de una otra: de la heroica para remontara a la pragmática para tratar de mantener un marcador. No fue una Argentina brillante, al contrario, pero tiró de las tretas que tanto le dieron en Qatar: ritmo bajo, faltas provocadas, manejo de los tiempos... El otro fútbol.
Messi estuvo encorsetado en ese escenario en el que menos argentino es. Pese a ello, engrosó sus cifras con la asistencia inicial a Mac Allister, inesperado cabeceador en un córner pese a que Sow, su marcador, le gana en centímetros. Todos abrazaron en el banquillo a Walter Samuel, que además de aspecto de presidiario vio algo en Mac Allister como para ponerlo a rematar los córners. Minipunto para él.
Pero quedaba mucho tiempo y el fútbol siempre tiene triquiñuelas inesperadas, giros que convierten una aparente clasificación cómoda para la siguiente fase en un desenlace para la historia, uno polémico, realmente llamativo. Ocurrió que una mejorada Suiza apretó los dientes hasta poner en aprietos al Dibu y, en pleno arreón, empatar el partido. Golazo de Ndoye tras combinación con Ricardo Rodríguez.
Cambio de partido
Tres minutos más tarde, con Argentina tocada, una jugada que dará la vuelta al mundo le rescató de la penumbra. En una acción intrascendente en el centro del campo, sin peligro alguno, el árbitro amonestó con amarilla a Paredes por, supuestamente, hacer falta a Embolo. La repetición demostró que Embolo se había tirado y el VAR, haciendo uso de la nueva norma que en estas jugadas resuelve la confusión de identidad, intervino con la justicia selectiva tan habitual que perjudica al débil para favorecer al grande.
La tarjeta a Paredes fue anulada y traspasada al infractor, Embolo, que ya tenía una y se tuvo que ir a la calle expulsado. Un terremoto. Suiza explotó. Akanji y Xhaka hicieron gestos de que la decisión, como muchas que afectan a Argentina, parecía premeditada. Embolo se fue lleno de rabia al vestuario, inconsolable, agarrado entre cuatro compañeros.
La regla, ya aplicada en la primera jornada a Almirón en el EE UU-Paraguay, da la razón al árbitro y al VAR, pues se cambia la cartulina del perjudicado al infractor, pero la frialdad en la ejecución arbitral volvió a dejar la sombra de que, en caso de duda, Argentina siempre. Era el minuto 72.
Pudo ganar la Albiceleste incluso antes de la prórroga, pero Kobel salvó los muebles y el partido se marchó a la prórroga. Tenía tal sensación de superioridad Argentina y tanto tiempo por delante que se lo tomó con demasiada calma. Scaloni introdujo a Nico González y a Almada, además de a Lautaro, y Messi se puso manos a la obra consciente de que podían marcar en cualquier momento, pese a que el tiempo cada vez era menos.
Con el miedo de los penaltis en el cuerpo y Suiza extenuado por jugar con uno menos, el que surgió de las tinieblas fue aquel del que menos noticias se tenían, el delantero que unos dicen que cuesta 150 millones y otros no llegan a ficharlo, la Araña que en Kansas City pasó de estar cuajando un Mundial discreto a ser el héroe rumbo a semifinales. Un golazo que vino acompañado de otro de Lautaro en la agonía del partido. Con VAR o sin él, Julián es de esa especie. La de los elegidos.
FUENTE: https://as.com/futbol/mundial/mucha-arana-mucho-var-f202607-n/