lunes, 6 de julio de 2026

LOS CABALLEROS DEL TAPETE VERDE: WORLD CUP NORTEAMERICA 2026; JUEGO 42, OCTAVOS DE FINAL/ ESTADOS UNIDOS (1) VS BELGICA (4)

 

Bélgica elimina a Estados Unidos... y a Donald Trump

El teléfono rojo del Salón Oval sonará toda la noche. La promesa de Pochettino no ocurrió, pese a que cuenta con representación en la Casa Blanca. La involuntaria protesta de Freese y Ream a la inusual alineación de Folarin Balogun facilitó una victoria sin mayores apuros a la Bélgica de Rudi García, cuya pragmática pegada trasciende al arte de su extinta ‘época dorada’. Se dio el lujo el francés de dejar a De Bruyne, Doku y Lukaku en el banquillo para que el reparto resolviera un escándalo que quedó en el campo de juego. El Mundial podrá continuar sin asteriscos, ni partidos extra en tribunales. Y sin Estados Unidos en contienda.

Había llegado la hora de demostrar lo que se anticipaba. “¿Campeones del mundo? Claro, es posible”, le dijo Pochettino a Trump. El extécnico del Tottenham y el PSG dio rienda suelta a su exitoso 3-5-2, con Robinson y Dest como laterales largos, Adams incrustado como bujía en el centro del campo y Pulisic como alma libre en el frente de ataque. Pero Bélgica avisó primero con un planteamiento que lucía menos ofensivo en teoría y a priori, sin De Bruyne y Lukaku, por sorprendente que sea. Tielemans tiró al aire cuando Freese preparaba el metrallazo a quemarropa. Un minuto después, a la salida de un córner, Raskin bajó la pelota con la planta del pie entre Richards y Freeman, y pintó una raya que De Ketelaere extendió hacia las redes de Freese. Lo tendrá difícil Trump para anular ese gol. Lo cierto es que el USMNT de Pochettino no comparecía, ni a pesar de la gran ocasión. Trossard, que vive su particular cénit futbolístico, apuntó a la escuadra de Freese, y las alarmas se encendieron en la caseta del ‘Team USA’.

La lesión de Onana en la rodilla derecha, con gesto de auténtico terror, aminoró los ánimos del once de García. La pausa de hidratación reseteó al USMNT, que adelantó líneas ante el repliegue belga. Entonces, Mechele bajó a Balogun en zona de influencia de Tillman, quien se encargó de un tiro libre que Vanaken, desafortunado sustituto de Onana, envenenó para Courtois. La dureza de la falta de Mechele es cuestionable. Acaso la Real Federación Belga podría pedir una amable “revisión”. Sin embargo, la causa fue archivada pronto: Trossard llevó a Dest y Freeman a la línea de fondo y De Ketelaere se alzó más alto que Ream, Robinson, y los rascacielos de Downtown Seattle. Ni tiempo para rumiar el agravio. Después, ambas partes intercambiaron golpes: el espuelazo de Raskin para prolongar al gol un tiro de esquina, el tiro del cuestionado Balogun que quedó clavado en la punta del Space Needle, el cabezazo de Lukébakio claro y frontal a Freese. García y Pochettino pudieron llevarse al vestidor un mejor resultado.

Freese congela a Estados Unidos

El USMNT volvió de los camerinos reanimado y con nuevas papeletas: Gio Reyna, para crear en la mediapunta, y Dest en sacrificio para volver a la línea de cuatro. Y en una jugada sin trama, Freese recogió la pelota fuera de sus terrenos, De Ketelaere rondó y mosqueó al guardameta lo suficiente como para quitarle la posesión con un punterazo pillo. Vaneken, que también rondaba por ahí, sólo cacheteó el balón con la derecha. Un chocolate belga no se le niega a nadie. Ream no la vio venir pese a que recorría hacia su portería, con la mirada en otro lado menos en donde debería. Alerta roja, Washington. El teléfono de emergencias del Salón Oval no deja de sonar: Pulisic, capitán simbólico del USMNT, se exilió víctima de una nueva lesión en la pierna derecha. Además, era un hándicap para Pochettino: 11 pérdidas en 45 minutos. El argentino añadió a Berhalter para ganar control, pero necesitaba más ingredientes.

García presumió de banquillo: Doku y Lukaku, por si las dudas. Una estrella y una leyenda (con algunos sobresaltos en su carrera, claro). Materia prima le sobra a García y le falta a Pochettino, que llenó de hombres, pero no de argumentos, los dominios de Courtois. Se quedó lejos del nivel deseado el USMNT a la hora de la verdad. Berhalter, con un peligroso zurdazo de bote-pronto, arengó a Seattle y a 350 millones de personas al milagro. Acudió al llamado Balogun, que rompió líneas y se careó con Courtois, pero el zurdazo terminó en la palma izquierda del portero madridista. Totalmente descompuesto el ‘Team USA’, Lukaku desarmó a Richards y fusiló a Freese con dedicatoria para Onana. El Mundial que ha reivindicado al bestial delantero que históricamente ha tenido una relación tóxica con el gol. El Manneken Pis apunta a la piscina reflectante de Washington, mientras Trump analiza imponer un 100% a los aranceles de cerveza belga a partir de mañana.

Y Pochettino sopesa el peso de las promesas fallidas por dos años. Y ahora no habrá llamadas que puedan cambiar lo sucedido.

FUENTE: https://as.com/us/futbol/mundial/belgica-elimina-a-estados-unidos-y-a-donald-trump-f202607-n/

LOS CABALLEROS DEL TAPETE VERDE: WORLD CUP NORTEAMERICA 2026; JUEGO 41, OCTAVOS DE FINAL/ PORTUGAL (0) VS ESPAÑA (1)

 

Merino se viste de Iniesta

Fue un partido malo entre dos buenos equipos, uno de esos duelos que parecen jugarse con el freno de mano echado. Portugal y España se conocen tanto que la batalla de Dallas derivó en un duelo de miradas que aburrió al personal. Emoción hubo, claro, pues lo que estaba en juego era nada más y nada menos que el pase a cuartos de un Mundial. Así que hubo que sufrir, apretar los dientes y pelear el borde de ese precipicio que es la prórroga. Pero cuando todo apuntaba a ese cruel desenlace, surgió Mikel Merino, quién si no. Suplió a Olmo en el minuto 85 y seis después se fabricó él solito el gol que mete a La Roja en cuartos. Recibió una falta, la sacó rápidamente y, tras pasar el balón por Fabián y Ferran, le llegó de nuevo para batir a Diogo Costa. Gracias, Mikel. Qué bueno es que hagas tan feliz a un país como en la dulce Eurocopa de 2024.

De la final de la Nations League de 2025, disputada en el Allianz Arena de Múnich, siete futbolistas repetían en el once de Portugal: Costa, Neves, Dias, Vitinha, Bruno Fernandes, Neto y Cristiano. En España, solo cinco: Unai, Cucurella, Pedri, Lamine y Oyarzabal. No había podido cambiar mucho la vida desde entonces, sobre todo teniendo en cuenta que los alquimistas de ambos equipos son los mismos, Roberto Martínez y Luis de la Fuente. Respecto al cruce de dieciseisavos, el seleccionador luso (aunque español de nacimiento, de la ilerdense Balaguer para ser exactos) solo introducía un cambio, João Félix por Rafael Leão, mientras que La Roja salía con el mismo once que en la victoria ante Austria.

La primera advertencia vino por parte del árbitro, que dejaba jugar. Se trataba de Anthony Taylor, inglés en el pasaporte, así que se presuponía dónde situaría el listón. Ahí lo dejó para siempre. El segundo aviso lo dio Cancelo, con un trallazo desde fuera del área, y el tercero Oyarzabal, que culminó la primera gran triangulación española. El de la Real, incomprensiblemente, remató demasiado cruzado ante un Diogo Costa prácticamente vendido.

Portugal, con más intensidad

Pero entre la bruma de esos primeros minutos, en los que dos viejos conocidos como Portugal y España se estudiaban hasta las pupilas, se coló una señal que no invitaba al optimismo, la de que todos los balones divididos caían en redes portuguesas. Un equipo más físico, sí, pero que además imprimía más intensidad en cada acción.

Y a todo esto, ¿y Cristiano? Sin noticias. ¿Y Lamine? Despistado, frío, fallón en los pases, en definitiva un Lamine que no se parecía a Lamine. La que era su sombra, Nuno Mendes, arrancó timorato, pero entró en calor con el paso de los minutos hasta hacer saltar una chispa (41’) que nos dejó sin habla durante unos segundos: un zurdazo que se estrelló en el larguero gracias a que Porro desvió lo justo con la cabeza.

Pero el fútbol es tan caprichoso que a veces se carga el guion de un partido de un plumazo. Al paso por el minuto 50, Lamine probó una galopada en la que logró superar a Nuno Mendes (por fin), quien al rehacerse terminó lesionado. Su cara lo decía todo, la de Roberto Martínez también. Nelson Semedo fue el elegido para ubicarse en el carril desde el que Lamine acostumbra a hacer todas sus diabluras.

Pero entonces, el viento y el juego dejaron de soplar por la derecha, algo incomprensible porque parecía que en el duelo Lamine-Semedo La Roja llevaba las de ganar. Rodri seguía tejiendo pases, Baena se colaba entre líneas, pero faltaba acierto. Y por si fuera poco, Portugal ganaba en músculo con la entrada de Dalot y Leão. De ahí al final del partido, y hablamos de que aún quedaban quince minutos más el alargue, Portugal armó un castillo que España trató de asediar caminando y sin colmillo. Y así es imposible, imposible hasta que un tipo llamado Mikel Merino entra en el campo y desenreda un partido antipático. Su gol nos acerca un poquito más a la historia con mayúsculas. El viernes, en Los Ángeles, más.

FUENTE: https://as.com/futbol/seleccion/merino-se-viste-de-iniesta-f202607-n/

domingo, 5 de julio de 2026

LOS CABALLEROS DEL TAPETE VERDE: WORLD CUP NORTEAMERICA 2026; JUEGO 40, OCTAVOS DE FINAL/ INGLATERRA (3) VS MEXICO (2)

 

El ‘Aztecazo’ definitivo

El ‘Juego del Siglo’ de la nueva era. Y un día todo dejó de salirle bien al ‘Tri’ de Aguirre, que claudicó, no sin llevar a Inglaterra al extremo humano, en un partido delirante y legendario, historia dorada de las Copas del Mundo. No podía ser en otro lado. El Estadio Azteca, más inglés que nunca, por destino, clima y concurrencia, atestiguó cómo Inglaterra expió sus fantasmas de su estadio maldito. Uno en el que Bellingham reafirmó su cuestionado estatus de estrella; Kane, de mortífero francotirador; y México, de eterno animador, de perdedor estoico, de abatido sonriente. El destino del ‘Tri’ no cambió esta noche, pero quizá sí el de los Three Lions, tan acostumbrados a las decepciones rompecorazones como los mexicanos. Si algo comparten ambos pueblos es esa congoja del ya casi. O ‘Aztecazo’ o celebración volcánica. Ocurrió lo primero. El más doloroso de todos.

El partido arrancó muy bronco, como se veía venir, en un Azteca nebuloso que se dibujaba como una pintura de Turner. El que ganara tendría que morder piedras. Lo entendió pronto Declan Rice, que reventó al cabeza de Luis Romo. El incidente quizá merecía otro juicio, pero Faghani no quiso meterse en problemas tan pronto. A la pelea en el barro también se metió Harry Kane, cuya reclusión a labores defensivas lo condenaba a un vaivén infernal a 2,200 metros sobre el nivel del mar. Si no estás acostumbrado, no hay máscara de oxígeno que ayude. Entonces, Alvarado, ese extremo inestable convertido en mariscal, divisó a Jiménez, quien se zambulló sobre el césped sagrado; Pickford, encarnación de Gordon Banks, desenterró la pelota de una madriguera imposible de alcanzar. Una atajada legendaria. Y retiemble sus centros la tierra. La presión, que no la altura, comenzó a asfixiar a los ‘once’ Leones. Pocas veces una pausa de hidratación pareció tan necesaria.

El que jugaba con dos tanques de oxígeno, pero dentro de su cuerpo, era Anthony Gordon. Ya suspiran por él en Barcelona, al igual que Jorge Sánchez, que sólo vio la estela de su respiración en cuanto aceleró por la línea de fondo y disparó para que Rangel contuviera en el suelo. Se recluyó Inglaterra tras la pelota, ya con las reservas de los tanques, y ‘El Tri’ tocó a placer y con paciencia muy poco mexicana. Cuando peor lo pasaba la visita, cuando se desvanecían porque ya no les fluía el aire por los pulmones, Saka accionó tercera velocidad, dejó atrás a Gallardo, picó la pelota y Bellingham remachó a portería abierta. Kane había distraído a Vásquez y Montes, y por eso Jude festejó a brazos abiertos, comiéndose al mundo a bocados, como en el Bernabéu. Cayó por fin la valla invicta de Rangel. El silencio se apoderó de un país.

Bellingham todavía tenía arrestos. Y un tercer pulmón. Y piernas de titanio a prueba de climas intempestivos. De vuelta a la acción, Alvarado y Lira se batieron con el todocampista del Madrid, quien salió avante del duelo a navajazos. Con la cabeza en alto, abrió la pelota para Kane, quien cerró el triángulo para que Jude, que había avanzado como un rayo entre Vásquez y Montes. Hey Jude, don’t make it bad. Take this sad game and make it better. Este golpe habría pasmado a cualquier otra versión de la Selección Mexicana. No a esta. No a los once guerreros de Aguirre. Alvarado pegó un tiro libre desde la izquierda, la pelota cayó como misil en el corazón del área; Konsa la despejó con un espuelazo antes del remate de Montes, pero Quiñones, fiero como siempre, ya la esperaba. Los delanteros en gracia tienen ese olfato más desarrollado que el resto de los mortales. Julián detonó la pelota con el alma en un puño. Ni Pickford, ni mil Gordon Banks podrían haber detenido ese torpedo. Entonces, comenzó un blitzkrieg versión mexicana a contrarreloj antes del descanso. El zurdazo mordisqueado de Jiménez. El testarazo del mismo Raúl que Pickord, que carga por fin con ese legado con absoluta dignidad, alejó con las cutículas por arriba del transversal; el remate fantasma de Montes que Bellingham evitó con la pierna estirada al máximo de sus fibras musculares. Help! I need somebody. Help!

Kane y Jiménez, en la locura

No bajaron los decibeles. No tenía por qué. Este es un partido grande. Esta es la ‘catedral’. Esta es la auténtica casa del fútbol. Bellingham recargó las mascarillas y se envalentonó. Bellingham reventó el poste derecho a Rangel y, de repente, lo que llovió en el área mexicana fueron obuses de la Fuerza Aérea leal al Rey. Cuanto mejor se sentían los de Tuchel, Quansah taló a Gallardo con deslealtad y fuerza desmedida, pese a que el lateral no estaba plantado. Las casetas se vaciaron y el partido degeneró, por unos segundos, en un encuentro de hooligans en un callejón de Camden Town. All you need is love, love is all you need. En cuanto la sangre les bajó de la cabeza a los jugadores, un pelotazo de Pickford dejó en batalla aérea a Kane con Edson, dos cazas con metralletas cargadas. La carambola llegó a pies de Gordon, una pesadilla para Sánchez, que llegó al balón antes que Rangel. El arquero se llevó por delante al estilete. Kane es infalible en estas circunstancias. Y no lo iba a hacer en esta ocasión. God save the king.

No pasaron ni 10 minutos hasta que México, ya lanzado sin amarraduras, vengara la pena máxima. Kane pateó de abajo hacia arriba la pantorrilla de Brian Gutiérrez al intentar poner la pelota en Londres y el VAR desnudó la tropelía. Raúl Jiménez, un Kane hidalguense, no se inmutó desde la línea de cal con su característica cadencia: pasito lento antes de acariciar la pelota con la diestra. La pausa de hidratación le puso un respiro necesario a un partido psicótico. Guéhi, Stones y Konsa empezaron a trabajar horas extra. Inglaterra defendió con Adams, Campbell, Jackie Charlton, Bobby Moore. Con su estrella, sus galones, su historia y su orgullo herido; sus 60 años de sequía y decepciones. Con sus 10 caballeros drenados, hastiados. Guéhi se embolsó a Martínez y Faghani lo dejó pasar. México atacó y atacó hasta el fin, sin idea, pero con esperanza. Esa esperanza eterna que hace tan especial a este país inmenso e infortunado. Es ahora. Era ahora. Si en algún momento el fútbol mexicano habría de cambiar su histórica malaventura era este. Si algún día el círculo vicioso iba a romperse era aquí, contra 10 ingleses y 11 minutos eternos. Inglaterra resistió contra la portería en la que Maradona los condenó al ostracismo. Las ironías del fútbol.

El tobillo de Giménez se quedó en el césped en pleno bombardeo descarnado y desesperado. Ya no estaba Julián Quiñones para sacar algún tiro milagroso. 130 millones de personas en el área de Pickford. Stones casi la mete en propia meta antes y Rangel se agregó para rematar una última pelota. Y con él, Carbajal, Calderón, Campos, Oswaldo. Pero no ocurrió. La Selección dejó pasar otra oportunidad, como en 2014. ‘El Tri’ murió de pie, donde siempre, pero de pie. El círculo virtuoso no terminó. El ‘Azteca’ cayó en un partido legendario. Ni el Cielito Lindo aliviará esto en un tiempo. Ay, ay, ay, ay, canta y no llores. Porque cantando se alegran, Cielito Lindo, los corazones.

FUENTE: https://mexico.as.com/futbol/mundial/el-aztecazo-definitivo-f202607-n/

LOS CABALLEROS DEL TAPETE VERDE: WORLD CUP NORTEAMERICA 2026; JUEGO 39, OCTAVOS DE FINAL/ BRASIL (1) VS NORUEGA (2)

 

Haaland se come a Brasil

Brasil está fuera del Mundial. De la manera más amarga se acaba la primera experiencia de Carlo Ancelotti al frente de la Canarinha. Haaland, en una segunda parte sobresaliente de Schjelderup, selló el pase a cuartos y se mete de lleno en la pelea por la Bota de Oro. Son siete ya los goles que suma en su primera Copa del Mundo. Letal. Inhumano. El ‘Cyborg’ que todo el mundo teme.

La gran duda de Ancelotti era quién sustituiría a Lucas Paquetá en el medio, lesionado y descartado para lo que resta de torneo. No está teniendo su mejor participación, pero su labor en defensa caía como agua de mayo. Martinelli, héroe ante Japón, fue el encargado de sustituirle. Era un all-in, cuatro delanteros para frenar a Sorloth, Odeegard y, sobre todo, Haaland.

Ginga Bonito

De menos a más, a la Canarinha le costó encontrarse. No se había cumplido ni el minuto de partido cuando Berg, en una pared con Sorloth, abrió el marcador con un gol anulado. Susto de muerte. Brasil, tras ello, reaccionó. Porque a la jugada posterior Cunha cayó en el área en un penalti claro que el VAR corrigió justamente al árbitro, para el error de Guimarães desde los once metros.

Brasil despertó. La sala de máquinas carburaba, con un Casemiro distribuyendo y robando como en sus mejores años en el Madrid, Bruno Guimarães descolgándose al ataque, Martinelli entre líneas, reconvertido a volante, y un Vinicius incisivo por la izquierda. Suya era la labor de liderar a la Canarinha y cogió el casco vikingo por los cuernos. Decían que Brasil no era Brasil, que la magia dejó de existir en el país del jogo bonito, pero porque no tenían a Carletto en el banquillo.

Porque su gran acierto ha sido liberar a Vinicius. Primera parte redonda, pero tanto el gol como la asistenia se le resistieron. Ya fuera con un centro de tres dedos o robando en el área la billetera a Odegaard, no pudo batir a Nyland. Entre ocasión y ocasión, Noruega sorprendía con contras vertiginosas. Brasil, notable en ataque y suficiente atrás. Haaland estaba en letargo. Lo más interesante, su pique personal con Gabriel Magalhães. Se conocen de la Premier, se buscan y se fastidian entre ellos. De menos a más, desatados en ataque, Brasil volvió a ser Brasil. En su partido más exigente, plantó clara.

Sayonara, Neymar

La Canarinha tiene un problema, y gordo: le cuesta meterse en los partidos. El complementario tuvo el mismo guion que el primer acto; de menos a más, Ancelotti tuvo que asca la carta Endrick para explota el partido. En su primer contacto con el balón tuvo la más clara del partido. A pase entre líneas de Vini, se quedó solo ante Nyland en el mano a mano, pero falló en la definición.

Como en un partido de tenis, los golpes se pasaban de lado a lado. Del tiro de Rayan, una de las apuestas personales de Carletto, a la parada antológica de Alisson y el remate fallado de Haaland a centro de Ajer. Un espectáculo digno de un Mundial, pero el gol se hizo de rogar. Tanto, que a Brasil no le quedó otra que tirar de nostalgia para exprimir el último fútbol de Neymar de sus botas.

Fue entrar el diez y el equipo caerse como un castillo de naipes. El “puede jugar 90 minutos” quedó en evidencia. Jugó Brasil con uno menos y terminó pagándolo. El destino juguetón quiso que a diez del final llegara la tragedia. A centro de Schjelderup, Haaland destapó el corcho de los cuartos. Brasil no perdió la esperanza y Noruega pecó de novato, con Nyland volviendo a intervenir. Pero Haaland, ya en el último minuto, mató el partido. Neymar recortó distancia en el tiempo de descuento de penalti, pero ya era tarde. Haaland volvió a aparecer. No hay quien le pare.

FUENTE: https://as.com/futbol/mundial/haaland-se-come-a-brasil-f202607-n/