Mundial de Clubes 2025
El Botafogo sobrevive a la tormenta de Seattle
El campeón de la Libertadores acudió a la pegada de Igor Jesus en el primer tiempo y luego pidió la hora. Un Seattle osado y competente casi lo empata en el final.
Seattle fue una tormenta. Pero triunfó el Botafogo, victorioso, pero no indemne, de un estadio volcánico, el más futbolero de los Estados Unidos, tras un duelo sin apenas tregua. Le bastó la pegada del primer tiempo, la mera fuerza de gravedad; después, le faltó todo. Roldán, un Gary Payton para la feligresía futbolera de Seattle, otorgó tintes épicos a una noche tan fantástica en Cascadia como trágica. En todo caso, el Sounders respondió con dignidad y aplomo al “partido más importante de su historia” y el Botafogo, con la gravedad de su historia. De las derrotas honrosas todos se acuerdan, pero nunca sanan.
El Seattle se desmelenó sin complejo alguno. Obed anticipaba cada línea de pase de Artur y Freitas, antes de que Roldán probara los ánimos de John. Disparo alto, desenfadado, cargado de malas intenciones y muchas esperanzas. No pasó demasiado para que el ‘Fogão’ replicara: Artur trazó, Igor Jesus ya preparaba la metralla, pero Kee-hee Kim, aún con sus muslos destruidos, extendió su pierna para bloquear la inminencia. La querella desatoró al Botafogo, que halló los caminos escondidos tras los arbustos de Vargas y Roldán: Frei atrapó por lo bajo un cabezazo malicioso de Igor Jesus y, después, repelió un fogonazo de Telles a primer poste. Seatte no amilanó: Ferreira leyó la atracción de Rusnak y cantó pelota a la escuadra izquierda. La pelota zumbó el poste como un supersónico. Volvió a la carga el eslovaco, pero su volea de ensueño terminó en gazapo goloso. El balón terminó incrustado en la punta del Space Needle.
Al filo de la media hora, la valentía la pasaría factura al venerable Sounders. Acarició la pelota Telles desde la pradera izquierda, donde Tolo había aplacado con violencia policial a Artur, y Jair Cunha martilleó a Frei. Los decibelios los pusieron los cientos de cariocas. Decibelios de batucada. El gol deprimió al Sounders, que poseyó la pelota, pero no las ideas. Iluminó Roldán, cuyo pase intenso al corazón del área intuyó Rusnak antes de Jair. Resopló el ‘Fogão‘. Acusó la alerta Paiva; no más espantos. Y, entonces, Vitinho colgó la pelota, con ese toque cadencioso y templado del que Mario Zagallo estaría orgulloso, e Igor Jesus sometió con su poderoso salto saiyajin a Kim y a Frei. Un gol como un acorde fúrico de Nirvana. Un kamehameha fulminante. Un delantero de quilates.
Savarino, el auténtico mago de esta ‘Ciudad Esmeralda’, todavía no estaba satisfecho. Desapareció el balón entre Vargas y Ragen, y su punterazo recto hizo añicos las manoplas de Frei, atolondrado por la munición que recibió toda la tarde. Afrontó el Sounders la desventaja con deber moral mientras el Botafogo reposó con la tarde esmeralda. Una rocambolesca secuencia en el área del ‘Grandioso’ terminó de forma jocosa, con Ragen en pifia cual bateador de los Mariners mientras John pedía clemencia. Paiva hizo sonar Something in the Way, dulce y turbia melodía para que los minutos discurrieran espesos y melancólicos, hasta que Rothrock atisbó el área, Roldán cabeceó agachado, con los ojos en el suelo, e Igor Jesus envenenó el envío. Un remate inofensivo adquirió peligro súbito. John quedó clavado a la línea de cal. Los legendarios decibelios del Lumen Field ahora sí tocaron registro.
El Sounders se creyó digno y el Botafogo no despertó del letargo. Ni Correa ni Santiago Rodríguez aliviaron al ‘Fogão‘, que de reojo volteó al cronómetro. Faltaban 15 minutos. El Sounders se volvió una tormenta, casi por error, con algo de torpeza, y mucha osadía. Un esmero contorsionado, pero esmero al fin y al cabo. Roldán casi obra otro testarazo milagroso, pero su remate de joroba y coronilla sólo se bamboleó en las redes. Después, Rothrock perforó el costado izquierdo y Rusnak pateó al aire. Decibelios de lamento. Los minutos se hicieron eternos para el Botafogo y se escaparon como la tenue noche esmeralda de Seattle para el Sounders. Y una tras otra: los gemidos, los suspiros. Pedro de la Vega, Rusnak. Del área del Botafogo brotó fuego. Punteó Rusnak, Barboza salvó bajo el travesaño. Impactó de la Vega, John embolsó vivo sin saber por qué. Cuando el Botafogo despertó del asedio, con la arena en las uñas, descubrió que sobrevivió a la tormenta a orillas de Pike Place. Las tormentas son tremendas en Cascadia.
FUENTE: https://as.com/us/futbol/el-botafogo-sobrevive-a-la-tormenta-de-seattle-n/
Mundial de Clubes 2025
Gatillazo de Estêvão y Mora
Palmeiras y Oporto ofrecieron un formidable duelo que terminó sin goles. Los arqueros brillaron en una batalla de ritmo alto y ocasiones para ambos.
Tanto Palmeiras como Oporto demostraron que deben ser los equipos que avancen a octavos de final en el grupo A pero ninguno se pudo imponer en el duelo que ofrecieron en New Jersey. Un partido plagado de ocasiones de gol, ritmo, batalla y apariciones destacadas. Sin embargo, no hubo goles y todo queda igualado con Inter Miami y Al Ahly. Debutó Veiga con el cuadro luso y los brasileños demostraron que pueden dar guerra a la mayoría de rivales europeos.
En la previa los elogios se enfocaban en el talento precoz de Estêvão y Rodrigo Mora y ambos cumplieron con creces a lo largo del primer tiempo. Con algunos errores propios de su juventud pero con un talento que marcó la diferencia en sus acciones en tres cuartos de campo. No les pesó el estreno mundialista y comandaron la ofensiva con atrevimiento y calidad a partes iguales.
Ambos equipos no fueron capaces de ver puerta antes del descanso pero los únicos culpables fueron Weverton y Ramos bajo palos. El brasileño se mostró muy seguro en cada una de sus intervenciones y luso hizo olvidar a Costa con una doble parada prodigiosa al borde del descanso.
Palmeiras mereció más
Si Palmeiras se sentía más cómodo en la cancha y el partido corría más a favor del plan de Abel Ferreira, la contienda se mantuvo igualada, con ida y vuelta y una intensidad en cada lance dividido propio de dos equipos que muy probablemente estarán en los octavos de final.
Vitor Roque y Samu, otros dos de los grandes nombres propios, no lo tuvieron nada fácil en la lucha en solitario con los defensores centrales pero ambos fueron capaces de generar en inferioridad, aunque de manera aislada.
Cuando el físico comenzó a pesar, ante el derroche continuo en las pugnas, algunos jugadores como Ríos crecieron y el Verdao se mostró muy cerca del gol en el tramo final. Entró López por Vitor Roque y estuvo cerca de definir en su primer intento y luego hubo llegadas de Piquerez, Allan o Paulinho. Pero no hubo manera de abrir la lata.
En la segunda jornada ambos equipos intentarán dar un paso importante hacia los octavos de final en los duelos que vivirán. Palmeiras contra Al Ahly y Oporto contra Inter Miami.
FUENTE: https://as.com/futbol/internacional/gatillazo-de-estevao-y-mora-n/
Mundial de Clubes 2025
PSG 4 - Atlético 0
La pesadilla americana
El PSG despezada al Atleti. Goles de Fabián, Vitinha, Mayulu y Kang-In Lee, de penalti, para un 4-0 marcado por un discutido arbitraje a favor del equipo parisino.
El Atleti se estrenó en América con la camiseta de la próxima temporada y todos los males del final de ésta. Que le falta banda izquierda y le sobra la titularidad de Griezmann, un Griezmann que ha pasado de franquicia a fantasma en unos meses. Cayeron los del Cholo con estrépito ante un PSG a años luz en fútbol y sensaciones para complicarse el Mundial. Para llegar a octavos está obligado a ganar a Seattle y Botafogo, los otros rivales del grupo, ambos a priori inferiores, pero...
El debut del Mundial de Clubes desnudó a este Atleti. En una inauguración con prolegómenos made in USA, presentaciones uno a uno de los jugadores, y mucha calva en el Rose Bowl de inicio, cuando Simeone mostraba su outfit del Mundial, camiseta de manga corta negra, y le gritaba al mundo que no deja de creer en Griezmann. El francés, titular por delante de Sorloth, para que la luz de este mediodía en Los Ángeles cayera sobre él como la de un interrogatorio, blanca y directa, bajo la que nada se puede esconder. Y elegir hoy a Griezmann es jugar con uno menos. Sí, también en América. Titular en un Atleti con once de gala frente a un PSG que casi también, con Gonçalo Ramos en el papel de Dembélé. Los de Luis Enrique enseguida fueron mejores. Con presión, balón y centro del campo. Achraf y Doué hacían de Galán y Lino una caricatura en cada carrera. Constantes, por cierto. Que el Atleti necesita urgente un 3 enseguida se hizo fútbol en Estados Unidos. El PSG olió la sangre y se abalanzó sobre sus carencias como lo que es: el campeón de Europa. Tampoco es que encontrase oposición.
Ambos estaban bajo el mismo calor. Los 38 grados y 82% de humedad en Pasadena, pero los de Luis Enrique jugaban con ritmo e ideas, como si no les afectara, y los del Cholo lo hacían fatigados y sin aliento, como si acabaran de teletransportarles de Ibiza para jugar este partido. A los ojos dolían. Abigarrados en su campo tratando de negar espacios como único modo de fútbol. Pero si primero Lino le entregaba en una salida al PSG el balón para que Kvaratskhelia testara los guantes de Oblak, después se haría de brioche para que los parisinos combinasen hasta que Fabián armara en la frontal un zurdazo cruzado y potente como un bofetón al hombre de la camiseta negra. De su equipo ninguna noticia, solo amarillas y una lejana falta botada por Julián al inicio que se había ido a un palmo del poste.
Un Julián convertido en isla, tan lejos de todo, al lado de un Grizi que seguía como si esa liga donde el fútbol se llama soccer fuese de verdad su nivel. No jugaba, deambulaba. No sumaba, entorpecía. Y cómo duele verle así. Buscó el empate al final de la primera parte, con un remate a bocajarro y al muñeco que el PSG convirtió en el 2-0 en la contra que siguió. Solo tuvo que salir en velocidad para que Vitinha batiera a Oblak con un derechazo ajustado tras romper a Galán y Lenglet. Cuánto candidato al Balón de Oro tiene Luis Enrique. Cuánto trabajo por delante, el Cholo en el Mundial y el verano.
La solución para este partido fue Koke, tras el reposo. El cambio le dio más presencia al Atleti en el centro. Al menos la pedía y parecía estar vivo, justo al contrario que De Paul. Frente a ese PSG superior en cada faceta del juego, aplastante. Oblak evitaba el 3-0 al enviar al larguero un tiro de Kvaratskhelia. El Atleti estaba despierto aunque jugara contra aviones. Koke le había dado vuelo. Julián lo confirmaba con un gol que el árbitro, Kovacs, anulaba por falta previa del capitán a Doué. Su arbitraje, sibilino y tendencioso, siempre con la mantequilla al suelo del mismo lado, no debe ser excusa rojiblanca pero quizá influyó. Cada roce fue tarjeta.
Y Lenglet se fue con roja en el 78’ por esa mano caliente siempre en la misma dirección. Tan desesperante para el Cholo como el tiro al aire de Sorloth a los pies de Donnarumma después de que Llorente le sirviera una pelota que solo podía acabar en gol. Salvo si la pateaba el noruego en un día de mirilla de feria. En la siguiente jugada, el PSG puso el 3-0 en una doble ocasión que, si Llorente desactivó, Grizi revivió regalándole la pelota a Mayulu. El 4-0 lo haría de penalti Kang-In Lee como lazo final. Tras unas manos claras de Le Normand, para que el Atleti despertase en el sueño americano en una absoluta pesadilla.
FUENTE: https://as.com/futbol/internacional/la-pesadilla-americana-n/
Mundial de Clubes 2025
Goleada histórica del Bayern
El campeón alemán pasó por encima de un indefenso Auckland en su debut. Coman anotó el primer tanto en la historia del nuevo Mundial de Clubes. Hat-trick de Musiala en su reaparición.
El partido de este domingo en Cincinnati tenía todos los ingredientes de un buen amistoso de verano. El enfrentamiento en sí. El calor asfixiante. El aspecto de las gradas, semivacías. Y el resultado, claro. Medio paseándose, el Bayern de Múnich comenzó su andadura en el Mundial de Clubes endosándole una sonrojante goleada por 10-0 a un indefenso Auckland City, que por momentos llegó a dar hasta pena. Pero al campeón alemán no le importó. A lo suyo y a pensar ya en Boca.
Como no puede ser de otra forma, los muniqueses se toman muy en serio esta competición (y el botín que ofrece) y así lo reflejó el once que Kompany envió al césped del TQL Stadium. Excepto Musiala, que comenzó en el banquillo tras su grave lesión muscular, el belga sacó a pasear a toda su artillería en el debut mundialista: Tah, flamante fichaje procedente del Leverkusen, comandando la zaga, Kimmich y Pavlovic en la sala de máquinas, y Müller por detrás de Kane, Coman y Olise arriba. Poca broma.
Fue una declaración de intenciones y el cuadro oceánico, compuesto por jugadores semiprofesionales que tuvieron que pedir vacaciones no remuneradas en sus respectivos puestos de trabajo, la sufrió en sus carnes nada más sonar el pitido inicial. Llegó a cruzar la divisoria en contadas ocasiones durante todo el partido. El resto fue un vendaval bávaro que apenas tardó seis minutos en abrir la lata. Se encargó Coman, de cabeza, anotando el primer tanto de este nuevo formato del Mundial de Clubes.
Lo demás tuvo menos suspense que el final de la peli Titanic. Se hundió el barco y, con él, el Auckland, al que comenzaron a caerle goles por minuto. Un doblete de Olise, Müller, Boey y de nuevo Coman amarraron el set antes del descanso. En el segundo tiempo llegó la hora de Musiala: reapareció en el 61, marcó un golazo desde la frontal en el 68, provocó un penalti en el 72 que él mismo materializó y completó el hat-trick en el 84. Müller cerró la decena. Y la pesadilla neozelandesa.
FUENTE: https://as.com/futbol/internacional/goleada-historica-del-bayern-n/
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